Somnífero y explosivo: Escuadrón 6

La nueva película de Michael Bay junto a Netflix se presenta como un imparable festival de acción ¿Cumple con las expectativas?

Tras muchos éxitos comerciales como Bad Boys (1995), La roca (1996) o Pearl Harbor (2001), Michael Bay se estancó en la saga de Transformers, que bajaba calidad con cada nueva entrega. Tras la última secuela, en 2017, Bay se mostró bastante callado aunque amenazando con realizar la tercera parte de Bad Boys. En 2018 se anunció que Netflix produciría su nueva cinta, con el mismo modelo que utilizó con El Irlandés y con Historia de un matrimonio. Es decir, desembolso de dinero sin ninguna restricción creativa.

El viernes 13 de diciembre se estrenó Escuadrón 6, una cinta de acción que planea convertirse en una franquicia con Ryan Reynolds al frente del protagónico. La película nos presenta a un grupo de justicieros anónimos comandados por un multimillonario para acabar con la gente malvada del mundo. La misión principal que nos compete se basa en derrocar a un dictador malvado de un país ficticio de medio oriente e instaurar por la fuerza a su hermano que parece ser buen tipo. Tal como la forma tan democrática y pacífica con la que le gusta moverse a Estados Unidos.

Lo mejor y lo peor

Lo mejor de la película se encuentra en la escena inicial y en otra por la mitad del metraje. La primera secuencia de acción pura es una persecución de autos de casi veinte minutos con muchas explosiones y muertes de todo tipo. La segunda tenemos al grupo rescatando al hermano del dictador de un penthouse con todos los lujos, pero lleno de guardias. Una que otra vez la peli causa una pequeña risa gracias al carisma de Ryan Reynolds y eso es todo.

Por otro lado, falla en todo el resto. Tras esa escena de acción inicial, la cinta se estanca en diálogos que te echan a dormir al instante. Intentan dar un pasado a los personajes pero nunca los dotan de personalidad, así que no es algo interesante. Grandes intérpretes como Melanie Laurent (Shosanna en Bastardos sin gloria) son reducidos a cartones sin carisma.

El guión es entre absurdo e inconsistente. Además de hacer una apología a favor de los golpes de estado, tiene incoherencias internas como el reemplazo de uno de los integrantes del grupo por otra persona con una habilidad totalmente distinta a la que perdieron.

Desde lo técnico también falla en todo. Problemas básicos de volumen, muchas veces es imposible oír a los personajes, no por los disparos o explosiones (que sería entendible), sino por el volumen de la música. El montaje es el siempre demasiado veloz de Bay, que vuelve confusas muchas de las acciones que se suceden en cámara, aún si esta vez no hay robots gigantes peleando en pantalla.

Desde la cámara se toman pésimas decisiones, no sólo está siempre moviéndose como un niño de cinco hiperactivo, sino que enfoca muchas veces en lo equivocado o no interesante. Hay una pelea en un barco con una muy buena coreografía en la que tras un golpe y una patada, el personaje agarra un arma en el aire. Pues todo esto lo muestran rápido de fondo, mientras hacen una cámara lenta de otro personaje comiendo.

En conclusión, la película es mala. Quizás de lo peor del catálogo de acción de Netflix, considerando que tenemos otras opciones más entretenidas. Aunque las explosiones no faltan. Tal vez para poner de fondo mientras hacemos otra cosa puede ir bien, pero no la recomiendo más que para eso.

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