Climax: ¿Libertad, igualdad y fraternidad?

Famoso por sus películas provocadoras, Gaspar Noé narra una noche de excesos de una academia de baile

La película comienza con una entrevista a un grupo de bailarines, aspirantes a una compañía de baile en 1996. La vemos a través de un antiguo televisor, rodeado de libros y películas que inspiraron a Noé a realizar este film (Suspiria, Sodoma, entre otros). Tras esto sigue una de las mejores escenas de baile el cine jamás presentó. Maravillosamente filmado, increíblemente coreografiado con todos los bailarines moviéndose en un gran colectivo. Nunca más volvemos a ver algo así en la cinta. No por nada es que Gaspar Noé coloca los títulos al inicio y no al final, pues esta fungiría como la escena post títulos que tanto entretiene al consumidor común.

Luego de este baile sigue la fiesta. Los bailarines se separan en grupos definidos y beben mucha sangría. Hablan y se divierten con un fondo de música electrónica y la bandera francesa colgando detrás. Lamentablemente alguien adulteró la bebida con LSD, lo que saca a flote lo más oscuro de cada uno.

Dos formas de ver Climax

La primera en forma de una interpretación crítica sociopolítica. Los grupos se definen y pueden verse reflejados en ellos los actores sociales de la Francia actual. Están la familia clásica, los inmigrantes nigerianos, los grupos LGBTI, los homofóbicos, la madre soltera, los heterosexuales conservadores. Todos quienes, según reza el lema de la República Francesa, viven en libertad, igualdad y fraternidad. Ya vemos que tanto es así.

La segunda es vivir a través de nuestros sentidos. Gaspar Noé nos lleva a través de una seguidilla de planos secuencia a vivir el infierno alucinante de sus protagonistas. El público siente en carne propia lo que es vivir un mal viaje de drogas. Impotente ante la violencia, incapaz de pensar en llegar a un final feliz. Al decir violencia no me refiero únicamente a la física que sufren los personajes (que la hay), sino a la cámara, las luces y la música. Todo lo que hace a la escena es violento para el espectador. Al finalizar la película es imposible no sentirse agotado por la experiencia.

Climax: Volviendo a lo mejor de Gaspar Noé

En sus últimas películas, Noé parecía apuntar únicamente a esto: quería mostrar pero sin mucho para decir. Las imágenes de Enter The Void y Love eran maravillosas pero no llevaban más que a una muestra de estilo. Las dos capas de visionado que componen Climax la imponen no sólo por encima de estas cintas, sino como una de las mejores de la filmografía del director franco-argentino. No es un cine para todo el mundo. Es un cine para quienes busquen algo más que solo entretenimiento en la cartelera. En palabras del director: Quiero que la gente ría, grite y llore del miedo.

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