Netflix: Beats

Añoranza por las películas de crecimiento juvenil de los 2000

Entre finales de los ’90 y principios de los 2000 se llenó de películas sobre maestros/ mentores ayudando a jóvenes inadaptados a lidiar con sus propios demonios, mientras también ellos llevaban un camino de aprendizaje. Freedom Writers (2007), Dangerous Mids (1995) y la grandiosa Finding Forrester (2000) son algunos de los títulos más sonados. Pero en los últimos tiempos, esta línea de argumento se vio gastada, dando pocas cintas que las toquen.

La nueva película de Netflix llega sin ningún tipo de resonancia, por lo que la vi por total curiosidad. Protagonizada por un debutante Khalil Everage y un carismático Anthony Anderson (Black-ish) y dirigida por Chris Robinson, quien posee una amplia experiencia dirigiendo videoclips para Alicia Keys, Jay-Z, Snoop Dogg y Eminem, entre otros.

La película narra la historia de August, un solitario adolescente prodigio de la música, quien forma amistad con Romelo, un productor en decadencia. Unidos por su amor por el hip-hop, intentan penetrar en la escena musical, mientras luchan con los demonios de su pasado.

El joven posee síndrome post traumático a causa de ver morir a su hermana por la violencia callejera. A pesar de que la violencia tiene una carga importante en la trama, la verdad no se enfoca demasiado. También se deja bastante de lado los problemas que enfrenta Romelo a nivel personal y con su ex esposa, tocándolo cada tanto pero sin profundizar lo suficiente como para que se sienta orgánico con el resto de la cinta.

El bagaje videoclipero de hace sentir en la fotografía, con encuadres fantásticos pero una iluminación muy brillante con un efecto de neblina que funciona bien en videos cortos, pero en un largometraje es agotador a la vista. Donde la película brilla es en la relación entre Romelo y August, quienes tienen gran química y se los puede ver cómo se ayudan mutuamente a crecer.

El director demuestra su gran amor por la música Hip Hop con buenas escenas musicales y sobre todo un buen soundtrack. No faltan referencias a artistas del género, sellos y productoras para que las pueda cazar quien les interese.

¿Vale la pena ver Beats?

La película no aburre y es musical y visualmente atractiva. A pesar de cometer varios errores y caer en lugares comunes, no es una mala cinta para pasar un rato de domingo. Si te gustan las películas de aprendiz/mentor y la música hip hop, ponete tus auriculares y sentate a verla.

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