Historias de miedo para contar en la oscuridad: Rescatando el terror clásico juvenil

Dirigida por André Ovredal y producida por Guillermo del Toro, llega una película para animar a los primeros terrores de la juventud

Guillermo del Toro comenzó a coleccionar los libros de Alvin Schwartz mucho antes de volverse un director de éxito, cuando aún se esforzaba en pagar su alquiler. Durante años se vio fascinado no tanto por las historias como por las ilustraciones de la saga antológica, cuyos monstruos pueden verse reflejados en algunas de sus producciones anteriores. A la hora de decidir llevar estos cuentos al cine, optó por dar la batuta a un director con menos trayectoria. El noruego André Ovredal viene de hacer solo dos películas conocidas: The troll hunter y La morgue. En tanto Del Toro permaneció como productor y screenplayer; es decir, puso la plata y colaboró con el guión y algún otro aspecto técnico.

La película cuenta la historia de un grupo de chicos en finales de los ’60 que entran la noche de Halloween a una casa embrujada. Como cualquier personaje en este tipo de películas, tocan lo que no deben (en este caso un libro maldito) y liberan una serie de monstruos que acechan a los jóvenes del pueblo. Ahora deben buscar la forma de sobrevivir y solucionar los problemas que causaron.

Lo mejor de la película son definitivamente los monstruos. Además de verse aterradores, con gran uso de efectos prácticos y solo algunos detalles de CGI, son interesantes. Cada monstruo que aparece tiene gran personalidad y dan ganas de ver más, que se cuente más de él o le den una película propia. No todos los momentos son realmente aterradores (como se dijo, es juvenil) pero se nota el empeño y el amor que se puso en cada creación.

Los libros originales son historias antológicas. Termina una y comienza otra, sin un hilo narrativo. Para la realización del film, se decidió armar una narración que enlace a los monstruos y los personajes. Esos momentos que los conectan son lo más flojo.

Los personajes son estereotipos bastante poco interesantes, a eso sumarle que no son grandes actuaciones, y te vas a encontrar esperando por favor al monstruo que lo mate. Realmente no era necesario que esa historia de fondo los conectara, bien funcionaba como antología en los libros, bien podía funcionar en la película. Pero si se tomaban el trabajo de unir las historias, podrían haberlo hecho mejor.

¿Vale la pena ver Historias de miedo para contar en la oscuridad?

La película no está dirigido a un público adulto, si superaste ya la pubertad, no esperes asustarte. Tiene la nostalgia de series como Escalofríos, Le temes a la oscuridad o Cuentos de la cripta. Si estuviste alguna vez marcado por esas historias, vas a disfrutarla aún desde tu mirada ya mayor.

Cualquiera de los dos sea tu caso, es una película entretenida, con buenos momentos y efectos. Así que apaga tus luces, abrígate bien, asegura que tus pies estén cubiertos y prepárate para escuchar historias de miedo para contar en la oscuridad.

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