Géminis: Un proyecto que ya pasó su fecha de vencimiento

A un mes de su estreno mundial llega a las salas nacionales la última película de Ang Lee con un Will Smith duplicado

En el año 1997 Walt Disney Company tenía los derechos para producir un guion escrito por Darren Lemke. Originalmente se escribió pensando en que Tony Scott la dirigiera o, de no ser posible, Curtis Hanson. La productora de efectos especiales de la compañía Disney hizo una prueba para duplicar al actor protagónico en una versión más joven pero sin muchos resultados. A pesar de los intentos para hacer avanzar la tecnología, los resultados no eran buenos por lo que se optó por congelar el proyecto.

En el año 2016 se retomó el guion bajo la dirección de Ang Lee, un director con grandes hazañas técnicas en su haber. Especialmente en lo que toca a efectos en CGI es memorable el trabajo realizado en Life of Pi (Una aventura extraordinaria, 2012), que le valió el Oscar a los mejores efectos visuales. Con un director ya preparado para enfrentar el reto y una tecnología lo bastante avanzada para poder llevar a cabo el proyecto, Jerry Bruckheimer programó el estreno para el año 2019.

Claramente eran necesarias varias revisiones del guion original ya bastante pasado de moda, por lo que antes de iniciar la filmación pasó por varias manos (entre ellas por las de David Benioff, conocido por el nefasto final de Game of thrones). Sin embargo es difícil salvar una historia escrita para ser hecha hace tantos años. Los remaches se notan en la película y las reescrituras le restan bastante.

La trama trata sobre Henry Brogan (interpretado por Will Smith), un sicario que se retira por el peso de su propia consciencia. Pronto, comienza a ser acechado por un asesino, pero lo que no imagina es que es un clon suyo pero 27 años más joven. Al encontrarse, Henry decide ir contra el sistema que creó a su doble, comandado por su antiguo jefe Clau Varris (Clive Owen).

Es innegable que la historia no suena muy original. No lo es. Se nota que el guion es de los ’90 sobre todo en escenas con largos diálogos explicativos y personajes secundarios que estaban tan de moda en aquellos años pero ahora la verdad no cuaja. Las múltiples reescrituras no juegan a favor y se hacen notar con giros muy forzados en la trama, diálogos mal estructurados y personajes planos. Si uno va a ver la película esperando un buen guion va a salir muy decepcionado.

Pero la verdadera razón de peso por la que vale la entrada al cine es por las escenas de acción. Ang Lee es un director que siempre busca innovar en lo que hace. Si el guion no es bueno es porque su foco se encuentra en otra parte. En este caso es en las escenas de acción y los increíbles efectos especiales donde la cinta se luce. El director no únicamente pone la máxima atención y cuidado al CGI que rejuvenece a Will Smith, también experimenta con una filmación a 4k en 120 fps (considerando que todas las películas se ruedan en 24 fps) lo que otorga a los movimientos una verosimilitud increíble. Pero esto también es un arma de doble filo, ya que tantos detalles delatan cada pequeño fallo técnico.

En resumen. El Proyecto Géminis es una película que vale la pena ver en cines para poder disfrutar de sus efectos en todo su esplendor. La historia se mueve entre mala y mediocre así como el guion en general. Sin embargo Ang Lee sigue deleitando nuestros sentidos con grandes efectos y eso ya es una buena razón para seguirle queriendo.

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