¿Dónde estás, Bernadette? Una artista en crisis

La película número veinte del gran director Richard Linklater presenta a una gran Cate Blanchet

La carrera profesional de Richard Linklater se inauguraba en el año 1993 con la cinta adolescente Dazed and confused. Dos años después Before sunrise le valdría un gran reconocimiento internacional en lo que hoy es una película de culto. Desde entonces ya lleva estrenadas veinte películas en lo que es una filmografía importante aunque irregular. A una cinta experimental y profunda solía seguirle una comedia ligera pero muy correcta. Ejemplo de esto puede ser Waking life (2002), seguido de School of rock (2003).

Su última gran película fue Boyhood (2014) un muy interesante experimento cinematográfico de producción y guion que le valió innumerables nominaciones y premios, llegando a los Oscar. A ella le siguieron dos cintas que pasaron sin pena ni gloria, Everybody want some! (2016) y Last flag flying (2017) para desembocar en una nueva comedia con grandes estrellas.

¿Dónde estás, Bernadette? Reúne a la inmortal Cate Blanchet como una arquitecta con una gran fama a sus espaldas, pero que se encuentra con su carrera estancada en una ciudad que le desagrada. Su marido (Billy Crudop) es un CEO de una división de Microsoft, del cual ella se siente bastante distanciada. La única persona con quien se siente cómoda es su hija, interpretada por Emma Nelson (una revelación que puede llegar a tener una gran futuro actoral). Acompañan en brillantes cameos Kristen Wiig, Judy Greer y Laurence Fishbourne (con un papel muy corto pero posiblemente la mejor escena de la cinta).

El Linklater más relajado

La película nos encuentra con una comedia dramática muy bien armada, aunque simple. La historia no profundiza demasiado en ninguno de los temas que toca, sólo lo necesario para hacer avanzar la trama. Mientras la vemos nos puede dejar con ganas de saber más sobre alguno de los puntos que presenta, pero al finalizar de ningún modo nos deja con gusto a poco. El guión, aun en su simpleza, se encuentra muy bien pulido y balanceado.

Desde cada aspecto técnico la película es más que correcta. Tanto a la fotografía como el sonido y el arte en escena no se les puede encontrar ninguna falla. Pero es quizás esta una falla en sí misma. Toda la cinta está tan bien pulida que se siente fría, lejos del Linklater introspectivo que acostumbramos ver. Todo en pantalla está bien hecho, sin embargo el interés termina recayendo en Cate Blanchet con una interpretación increíble, la más comprometida con la película.

Con todo, no es una de las películas más importantes que este director nos ha entregado a lo largo de su carrera. Sin embargo, es una cinta que vale la pena ver, en lo entretenida que llega a ser y (por supuesto) con sus buenas interpretaciones.

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