Lazzaro Felice: Una fábula actual

La película que se llevó el premio a mejor guion en el último festival de Cannes ya se encuentra disponible en Netflix

Hay en el cine géneros que son abordados regularmente (o muy seguido) dando resultados que pueden variar entre malos a excelentes. Son los más clásicos, con ciertos clichés que ya todos podemos identificar o al menos intuir, aún sin habernos sentado a pensar sobre ellos. El cine de acción, terror, comedia, fantasía, pertenecen a esta gama tan clásica.

Sin embargo también existen otros géneros menores en los que no se incursiona tanto. El realismo mágico siempre tuvo su mayor reconocimiento en la literatura que en el cine. Con autores como Gabriel García Márquez o Isabel Allende, escribiendo obras que ya son clásicos hoy en día. En la gran pantalla, las películas que pueden categorizarse dentro del género del realismo mágico con buenos frutos pueden contarse con los dedos de la mano. Big fish (Tim Burton, 2003), Chocolat (Lasse Hallström, 2000) o la mexicana Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1993) son los mejores ejemplos de este cine. Posteriormente hubo muy pocos intentos de volver sobre este género dando buenos resultados.

Lo que puede definir al realismo mágico es el mundo construido en él. El género de fantasía crea un mundo donde las reglas suelen incluir magia, personajes con habilidades y artefactos con poderes mágicos. El realismo contiene un mundo de reglas similares al mundo real, con personajes usualmente basados en personas reales y siempre ubicado en la época actual o pasada. El realismo mágico mezcla a estas dos. Altera la realidad con acciones fantásticas, que son narradas en un modo realista, dando por sentado la aceptación de estos hechos como reales y verdaderos, tanto para los protagonistas como para el espectador. Lazzaro Felice es el primer buen exponente de este género que veo en muchos años.

El protagonista es Lazzaro, un joven que vive en una comunidad de recolectores de hojas de tabaco. Ellos trabajan duramente bajo el yugo de una familia noble que los explota sin más pago que techo y comida. Entre ellos, nuestro protagonista es el mejor trabajador, ya que nunca se queja por lo que se le pide hacer y siempre realiza todo sin pedir nada para sí mismo, compartiendo lo poco que tiene sin pensarlo dos veces. Así es que su gran corazón lo hace amigo del hijo de la casa para la que trabajan, hecho que colabora a que llegue la policía a inspeccionar el lugar.

Primer plot: basado en una historia real, resulta que la gente de esta pequeña villa no tenía idea que la esclavitud fue abolida en todo el mundo y que la forma en que eran explotados era completamente ilegal. Después de este momento saltamos 20 años hasta la época actual, pero para contar lo que sucede ya entraría en territorio de spoilers.

La estética del film es hermosa, muy austera pero justamente acorde a la historia que se cuenta. Siempre sirve para apoyar la cuestión que rodea a la narrativa ¿Qué sucedería si un santo viviera en el mundo actual? ¿Podría sobrevivir un corazón con una bondad sin límites? ¿Quiénes le abrirían sus puertas y quienes lo marginarían sin miramientos?

El resultado es una fábula muy actual que cuestiona sobre los estratos sociales, los principios de bondad y la alienación dentro de la sociedad y con la naturaleza. Son problemáticas que se tocan en muchas películas últimamente pero con una visión mucho menos nihilista de la que nos están acostumbrando. Una película totalmente necesaria en estos días.

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com